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Por Erick Cervantes

CUIDADOS IMPRESCINDIBLES PARA TUS PIEDRAS DE AFILADO

En All Right Blog ya hemos hablado de la importancia de afilar los cuchillos con piedra, pues lo consideramos el método más benéfico para tus herramientas y, consecuentemente, para tu trabajo.

[¿Ya sabes cómo elegir la piedra que tus cuchillos necesitan?]

Sin embargo, implementar todos los cuidados necesarios para que tu piedra de afilar siga haciendo su trabajo de manera excelente también es sumamente importante.

Además de las recomendaciones básicas, como evitar que le dé la luz directa del sol y no exponerla a temperaturas bajo cero, existen dos cuidados fundamentales para las piedras de afilar. Revisemos el primero de ellos:

• Mantén tu piedra plana

Las piedras se van desgastando poco a poco en la medida en que la vayas usando. Suena lógico, ¿verdad? Pero recuerda que, durante el proceso de afilado, la piedra no trabaja de manera uniforme, por lo que algunas zonas específicas resultarán más deterioradas que otras. Por ejemplo: es común que se consuma más rápido la zona central de la piedra. Sin embargo, cada piedra lo hace a un ritmo distinto. Una piedra de grano fino se desgastará más lentamente.

Ahora bien, si tu piedra está curveada o torcida ocasionará que los resultados de tu afilado no sean los deseados. Para alinearla o aplanarla, puedes usar una piedra de alineación.

Pero no es la única opción, también puedes emplear una placa de diamante, incluso tiende a cortar la piedra de afilar mucho más rápido, lo cual puede ayudarte en casos donde dispongas de poco tiempo.

¿Qué debes hacer para aplanar tu piedra? Sigue estos sencillos pasos:

1. Marca tu piedra.

Así es, traza rayas con lápiz por toda la superficie de tu piedra de afilar. No subestimes este primer paso, porque te ayudará como guía para que sepas cuando finalizar, pues tu piedra estará plana cuando hayas eliminado las marcas del lápiz.

2. Realiza movimientos verticales.

Para ir desgastando la piedra de afilar, primero viértele agua encima. Luego, coloca la cara rayada de la piedra de alineación hacia abajo sobre la superficie de la piedra de afilar y con ella traza movimientos verticales (de arriba a abajo) de forma que sobrepase cada uno de los bordes, asegurándote de que tenga contacto permanentemente con cada parte de la piedra de afilado.

3. Revisa las marcas.

La zona que aún tenga lápiz no está lista. (Por lo regular será el centro) Echa más agua y continúa el trabajo: más círculos hasta que desaparezca el trazo del grafito. Hazlo de manera uniforme.

4. Rebaja las esquinas.

Ahora que tu piedra está plana, es pertinente esmerilar sus bordes afilados para cuidar tus nudillos en el momento en que afiles tus cuchillos. Para ello, coloca la piedra de alineación a un ángulo de 45° a lo largo del borde de la piedra de afilar y realiza un movimiento elíptico. Pero ¡cuidado! Procura no excederte. Quizás dos o tres pasadas por los 4 lados sea suficiente.

¡Listo!

Recuerda: aplana las piedras de grano bajo o medio (220 2000) cada dos o cuatro afilados. Por otro lado, las piedras de grano alto, cada cinco o siete.

Mantén tu piedra limpia
El otro cuidado fundamental para tu piedra de afilar es mantenerla siempre 
limpia.

Al realizar el proceso de afilado, la piedra se llena de una mezcla del acero que soltó el cuchillo y restos de la piedra desgastada; es decir, es metal y arenilla con agua y es útil para afilar. El verdadero problema es que podría incrustarse en la superficie de tu piedra, lo cual obstruiría la porosidad que la hace funcionar. Por tanto, la piedra en ese estado no podrá darte los resultados que esperas.

Para limpiar tu piedra de afilar, puedes emplear una Piedra Nagura, la cual es más lisa que tiene la función de un borrador de lápiz. Así, elimina los residuos de metal que se acumulan durante el proceso de afilado y le devuelve la porosidad que necesita para funcionar de forma óptima.

Sigue estos pasos para limpiar tu piedra de afilar:

1. Remoja la Piedra Nagura.
Colócala en agua limpia y deja que se moje completamente.

2. Moja la piedra de afilar.
Mantén húmeda la piedra durante todo el proceso.

3. Recorre toda la piedra de afilar.

Realízalo con movimientos verticales (de arriba abajo) manteniendo cierta presión. Con la Piedra Nagura recorre la superficie de la piedra de afilar, asegurándote de cubrir todos los bordes. Para ello, la Piedra Nagura debe sobrepasar los bordes en cada recorrido o movimiento.

4. ¡Cuidado!

Monta la piedra de afilar sobre un soporte para que no se mueva durante el proceso de limpieza. ¿Ya conoces nuestros soportes para piedras?

5. ¡Es momento de enjuagar!

Esta arenilla que deja, puedes finalizar tu afilado con el, te ayudará!

Vierte un poco de agua sobre la superficie de tu piedra de afilar. Tócala para medir la suavidad.

¡Logro desbloqueado!
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